
La Biblia no expresa ni prohibiciones ni permisos sobre el préstamo de dinero. La sabiduría de la Biblia nos enseña que usualmente no es buena idea endeudarse. Las deudas nos hacen esencialmente esclavos de aquel a quien debemos. Al mismo tiempo, en algunas situaciones, el endeudarse es un “mal necesario”. En tanto que el dinero sea manejado de una manera sabia, y los pagos de la deuda sean manejables – un cristiano puede tener la carga de una deuda financiera si resulta necesario.
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