sábado, 5 de mayo de 2007

COMO HOJA QUE MUEVE EL VIENTO


Como Hoja que Mueve el VientoSi permites que a tu vidaLa gobierne el sentimiento,Serás como frágil hojaQue va y viene con el viento.Como barco a la derivaQue naufraga en el mal tiempoEs aquel que no es prudenteEn velar sus sentimientos.¿Hacia dónde te diriges?Hay caminos que a los hombresSiempre parecen derechosMas al final de la sendaLa muerte estará al acecho.Suelta el odio y la amarguraNo es de Dios el vivir preso;Sólo el verdadero AmorConduce al camino eterno.Perdona, olvida el pasado,Escapa ya de ese encierro;Rompe hoy esas cadenasQue han detenido tu tiempo.¿No sabes que el corazónes engañoso y perverso?Escapa hoy por tu vida;No lo sigas posponiendo.Es JESUS el que te llamaQuien te ve en lo más adentro.Aunque finjas y te engañes¡Dios sabe que estás sufriendo!No resistas más; no esperesNo defraudes al Maestro;Mira que te está esperandoCon sus brazos bien abiertos.Si tu corazón disponesLleno de arrepentimientoRecibirás el perdónQue JESUS te está ofreciendo.Un corazón humilladoNo despreciará el Dios nuestroSu paz tendrás por justiciaY Su Amor por don eterno.-- Zaida C. de Ramón --

TU CONSUELO


¿Cuál es tu único consuelo tanto en la vida como en la muerte?Que yo, con cuerpo y alma, tanto en la vida como en la muerte, no me pertenezco a mi mismo, sino a mi fiel Salvador Jesucristo, que me libró del poder del diablo, satisfaciendo enteramente con su preciosa sangre por todos mis pecados, y me guarda de tal manera que sin la voluntad de mi Padre celestial ni un solo cabello de mi cabeza puede caer antes es necesario que todas las cosas sirvan para mi salvación. Por eso también me asegura, por su Espíritu Santo, la vida eterna y me hace pronto y aparejado para vivir en adelante según su santa voluntad.
Catecismo de Heidelberg

LOS 10 MANDAMIENTOS


YO SOY JEHOVÁ TU DIOS
NO TENDRÁS DIOSES AJENOS DELANTE DE MI
NO TE HARÁS IMAGEN, NO TE INCLINARÁS A ELLAS, NI LAS HONRARAS
NO TOMARAS EL NOMBRE DE JEHOVÁ TU DIOS EN VANO
ACORDARTE HAS DEL DÍA DE REPOSO PARA SANTIFICARLO
HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE
NO MATARÁS
NO COMETERÁS ADULTERIO
NO HURTARÁS
NO HABLARÁS CONTRA TU PRÓJIMO FALSO TESTIMONIO
NO CODICIARÁS

DONES


Estudio Realizado por: Mario Rodriguez
I. DEFINICIÓN DE LA PALABRA DON.
INTRODUCCION
La doctrina de los dones espirituales es expuesta en cuatro pasajes del Nuevo Testamento (1º Corintios 12-14, Romanos 12, Efesios 4 y 1º Pedro 4), lo cual nos indica que es una experiencia que atañe a la iglesia exclusivamente. Por lo tanto, podemos decir sin temor a equivocarnos, que la doctrina de los dones espirituales es casi exclusivamente paulina, ya que la única mención de la palabra don fuera de los escritos de Pablo se halla en 1º Pedro 4:10.
Discrepamos con amor y respeto, con aquellos que encuentran dones espirituales en Moisés, David, José, Abraham (o cualquier otro héroe de la fe del A.T.) o en las parábolas de Jesús en los Evangelios (por Ej. la parábola de los obreros de la viña de Mateo 20; la maldición de la higuera estéril de Mateo 21; la parábola de los talentos de Mateo 25; la parábola del siervo vigilante y del siervo infiel de Lucas 12; o la parábola de las 10 minas de Lucas 19). Entonces, utilizar un pasaje del Antiguo Testamento o una parábola de los evangelios para hablar de los dones espirituales, sería torcer el significado primario y único del pasaje, en otras palabras, alegorizar. Creemos que los dones espirituales fueron dados a la iglesia, y que la iglesia comenzó en Hechos capitulo 2, concordando con la fiesta judía de Pentecostés. Entonces concluimos que antes de Hechos 2 no hubo iglesia como tampoco dones espirituales.
A través del presente estudio analizaremos a fondo estos cuatro pasajes bíblicos en donde se sustenta la doctrina de los dones espirituales relacionada con la palabra para expresar gracia "jaris", la cual significa un favor inmerecido. Se trata de algo que Dios provee, no de algo que el hombre produce por sí.
El Nuevo Testamento utiliza varias palabras griegas para hablarnos acerca del concepto de los dones espirituales. Charisma (o su plural charismata), aparece en los escritos de Pablo y en 1º Pedro, significa literalmente "manifestaciones de gracia" y se traduce como "dones" en las versiones españolas. En Efesios capítulo 4 Pablo usa dos palabras que se traducen como "dones", estas son "dorea" y "doma". Una cuarta palabra griega traducida como "dones" en español es "pneumatika" que significa "las cosas que pertenecen al Espíritu". Estos cuatro términos griegos (carisma o charismata, dorea, doma y pneumatika) son traducidas al español bajo un solo vocablo "dones" y significan más o menos la misma cosa.
Dejando atrás las palabras griegas y sus significados, les invito a considerar algunas sencillas definiciones acerca de lo que es un don espiritual.
Don es una capacidad dada por Dios para servir al cuerpo de Cristo. Dios nos capacita especialmente para servir. No es una capacidad natural (talento) que viene con el primer nacimiento, sino una capacidad sobrenatural que viene con el segundo nacimiento (espiritual).
Dones espirituales son capacidades sobrenaturales de servicio dadas por Dios, a cada hijo de Dios, con al finalidad de edificar a los demás hermanos que conforman el cuerpo de Cristo. Los dones espirituales no son dados por auto-beneficio del que lo posee, sino para servir a los demás.
Una buena definición es la que da el Dr. Charles C. Ryrie en su Teología Básica p. 420:
"Un don espiritual es una habilidad dada por Dios para servicio. "Dada por Dios" nos recuerda que Cristo y el Espíritu Santo son los dadores de los dones, y "para el servicio" intenta captar el énfasis que se halla en los pasajes centrales de que los dones han de usarse en servir al cuerpo de Cristo".
John Mac Arthur en su libro Spiritual Gifts p. 24, nos proporciona otra elegante definición de lo que es un don espiritual:
"Los dones espirituales son habilidades, capacidades sobrenaturales que provienen de Dios, que son concedidas por gracia, que deben ser controladas por el Espíritu Santo, que se conceden con el propósito de servir a la iglesia como un cuerpo; los dones reciben su energía de Dios".
Otra definición expresada mas brevemente es la que nos da John Stott en su libro Sed llenos del Espíritu Santo p. 82:
"Los dones son ciertas capacidades, otorgadas por la gracia y por el poder de Dios, que capacitan a los creyentes para un servicio específico. El don espiritual no es pues lo que el hombre puede hacer bajo condiciones favorables, sino que más bien revela lo que Dios puede conceder en su gracia".
William Barclay en el volumen 8 (del Comentario al Nuevo Testamento) comentando la Epístola a los Romanos p. 192 expresa lo siguiente:
"Pablo está diciendo realmente que todos los dones vienen de Dios. Llama a los dones jarísmata. En el Nuevo testamento, járisma es algo que Dios le da a una persona que no habría podido adquirir por sí misma."
II. LO QUE NO ES UN DON ESPIRITUAL.
Existe confusión en el día de hoy acerca de lo que es un don espiritual. Dentro del ambiente evangélico hay escritores que afirman que existen mas dones espirituales, aparte de los tradicionales que aparececen en Romanos 12, 1º Corintios 12, Efesios 4 y 1º Pedro 4.
Por ejemplo, Félix Ortiz, en su libro "El Espíritu Santo" página 71, cita a Bill Bright (Fundador de Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo y de la organización cristiana Ágape y Atletas en Acción) de la siguiente manera:
"Bill Bright afirma su creencia de que estas listas no son listas cerradas y que la suma de los tres no son necesariamente todos los dones."
Billy Graham (reconocido evangelista a nivel mundial y prolífico escritor) en su libro "El Espíritu Santo" página 148, afirma que existen más dones que los mencionados en el Nuevo Testamento e incluso ubica algunos de ellos en el Antiguo Testamento.
"Al estudiar los tres pasajes donde figuran los dones, hallamos un total de alrededor de veinte. Además, el Antiguo Testamento menciona un cierto número de dones que no los menciona el Nuevo Testamento. Muchos de estos dones veterotestamentarios semejan capacidades o talentos naturales de la gente, si bien otros son de un carácter netamente espiritual."
Recuerdo que algunos meses atrás, mientras visitaba una librería cristiana de la ciudad, me quedé atónito al hojear un libro que hablaba de los dones espirituales. Me tomé el trabajo de contar los dones que describía este libro, en total 47. Confundido y con mucha curiosidad fije mis ojos en aquellos dones que no constaban en los listados del Nuevo Testamento; enumero a continuación algunos de ellos: el don del canto, música, danza, expulsión de demonios o ministerio de liberación, interpretación de sueños, visiones, visitación a enfermos y desamparados, oración, la risa santa, hablar en lengua de ángeles, imposición de manos, etc."
Podemos decir entonces, que cualquier habilidad espiritual o practica que tenga un hijo de Dios y que no esté contemplada en los listados de Romanos 12, 1º Corintios 12-14, Efesios 4 y 1º Pedro 4:10-11; son capacidades naturales que podemos poner al servicio de Dios. Estas capacidades naturales, ya sean que fueron adquiridas por herencia en el nacimiento o aprendidas por capacitación y entrenamiento, podemos denominarlas como talentos, habilidades o fortalezas. Cualquier denominación que enfatice la procedencia humana de la habilidad será aceptable, pero sería impropio llamarlo dones espirituales. Los dones espirituales son capacidades sobrenaturales que Dios pone en los hijos de Dios (en el segundo nacimiento) para beneficio del cuerpo de Cristo (la iglesia).
Charles Ryrie en su Teología Básica p. 421 hace un importante análisis acerca de lo que no es un don espiritual:
1. Un don espiritual no es un lugar de servicio. El don es la habilidad no donde se ejerce la misma. Se puede enseñar dentro o fuera del ámbito de un aula formal, y en cualquier país del mundo. Es posible ayudar en la iglesia o en el vecindario.
2. Un don espiritual no es un oficio. El don es la habilidad y se puede ejercer tenga uno o no un oficio en la iglesia local. Con relación a esto existe mucha confusión en cuanto al don de pastor. El don es la habilidad de pastorear a las personas. Esto lo puede hacer una persona que ocupa lo que llamamos, en nuestra ecleseología moderna, el oficio del pastorado. O lo puede hacer un superintendente de hombres o una superintendente de mujeres en una escuela. O lo puede hacer una esposa y madre en la casa.
3. Un don espiritual no es un ministerio a un grupo de edad específica. No hay un don de ministrar a jóvenes, o a niños. Toas las edades necesitan el servicio de pastores, maestros, administradores, ayudantes, etcétera.
4. Un don espiritual no es la técnica de una especialidad. No hay don espiritual de escribir o de educación cristiana o de música. Estas son técnicas en las cuales se pueden usar los dones espirituales.
5. Un don espiritual es diferente de un talento natural. Ya he mencionado que un talento puede ser usado o no para servir al cuerpo de Cristo, mientras que un don espiritual sirve positivamente. Notemos algunos contrastes adicionales entre los dones espirituales y los talentos naturales.
TALENTOS NATURALES
DONES ESPIRITUALES
Dados por Dios a través de los padres
Dados por Dios independiente de los padres
Dados en el nacimiento
Obviamente dados en la conversión
Para beneficiar a la humanidad en general
Para beneficiar al cuerpo en particular

Lewis Sperry Chafer en su Teología Sistemática Tomo II p. 1054, citando las palabras del Dr. John Walvoord en su libro "The Doctrine of the Holy Spirit" p. 182-185, expresa lo siguiente:
"Existe un gran contraste entre los dones espirituales y los naturales. Mientras Dios puede escoger hombres de habilidades naturales, es claro que los dones espirituales pertenecen al nacimiento espiritual de los cristianos más bien que a su nacimiento natural. Las cualidades de los dones espirituales no son evidentes en el individuo antes de su salvación. Los dones espirituales pertenecen a su nueva naturaleza en vez que a la vieja. Entonces, los dones espirituales no deben mirarse como una extensión de los poderes naturales, sino como un don sobrenatural concedido en conformidad al propósito de Dios al colocar a ese individuo en el Cuerpo de Cristo. Frecuentemente puede observarse que personas con poco talento natural a menudo son usadas poderosamente por Dios cuando aquellos que tienen gran talento natural, aunque salvos, nunca son usados de modo semejante. El don espiritual no es entonces, una demostración de lo que el hombre puede hacer aun bajo circunstancias favorables, sino más bien revela lo que Dios puede conceder en gracia."
Concluimos entonces en que un don espiritual no es un talento natural o habilidad aprendida. Don espiritual es una capacidad de servicio dada por Cristo y el Espíritu Santo para ministrar a los demás en bien del Cuerpo de Cristo. Los dones espirituales es una experiencia universal en todo hijo de Dios que pertenece al programa actual y único en la historia llamado Iglesia. No existen dones espirituales en el Antiguo Testamento ni en los cuatro Evangelios. El listado de dones espirituales está cerrado, es decir, no existen dones fuera de los expresados en la revelación escrita de Dios (la Biblia).
III. LA PROCEDENCIA DE LOS DONES ESPIRITUALES.
Al analizar cuidadosamente la procedencia de los dones espirituales, podemos decir que existe un doble agente dador de los mismos. En Efesios 4:7-12 vemos que el dador de los dones es Jesucristo resucitado y ascendido.
"Pero a cada uno de nosotros fue ada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas e la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo".
En 1º Corintios 12:7-12 se enfatiza la obra del Espíritu Santo como el agente dador de los dones espirituales.
"Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento e espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere."
IV. LA DISTRIBUCIÓN DE LOS DONES ESPIRITUALES.
Las sagradas Escrituras son claras en decirnos que la distribución de los dones espirituales está sujeta a la dirección soberana del Espíritu Santo. En 1º Corintios 12:11 encontramos lo siguiente:
"Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere."
Ernesto Trenchard escribe acerca de esta última frase "repartiendo a cada uno como él quiere" en su comentario a la primera epístola a los Corintios p. 208.
"La última frase - kathos bouletai - significa algo más que "<<>>", pues el verbo lleva implícita en sí la idea de "<<>>". No hay nada caprichoso aquí sino la expresión de los propósitos de Dios para la edificación de su pueblo y la extensión del Evangelio. De nuevo Pablo insiste en la unidad y soberanía del Espíritu de Dios al ordenar la gran diversidad de los dones, que son, a la vez, espirituales y "<<>>"."
Habiendo dejado por sentado que la distribución de los dones espirituales es una tarea soberana del Espíritu Santo, analicemos a continuación algunas verdades importantes en la relación entre los dones y el cuerpo.
Cada creyente es depositario de uno o varios dones espirituales.
Esto es evidente cuando el apóstol Pablo escribe a los Corintios en el capítulo 12 verso 7a.
"Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu ..."
Ernesto Trenchard en su Comentario anteriormente mencionado p.204 afirma esto mismo:
"El hecho es que cada uno es receptor de una manifestación de la potencia del Espíritu Santo como medio para adelantar la obra del Señor..."
Esta verdad la enfatiza nuevamente Pablo en 1º Corintios 12:11b.
"Repartiendo a cada uno en particular como él quiere."
Nótese el uso de la palabra "cada uno" en 1º Corintios 12:7 y 11, en donde se deja sentado que todo hijo de Dios es depositario de por lo menos un don espiritual.
Ethelbert W. Bullinger en el Diccionario de Figuras de Dicción usadas en la Biblia p. 406 hablando de la antimeria del adjetivo, hace su propia traducción de 1º Corintios 12:11 de la siguiente manera:
"<<... repartiendo a cada uno particularmente>>; es decir, en particular, en forma personal."
Encontramos que el énfasis del versículo 11 está dado en la idea de que cada hijo de Dios ha recibido en forma particular y personal dones espirituales.
Charles Ryrie en Teología Básica p. 422 subraya esta verdad bíblica en las siguientes palabras:
"Ningún creyente está sin a lo menos un don espiritual. Pedro afirma claramente que todos tienen por lo menos uno (1º Pedro 4:10)"
En 1º Pedro 4:10 encontramos lo siguiente:
"Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a otros..."
William MacDonald exponiendo 1º Corintios capítulo 12 para el curso por correspondencia Emmaús Pág. 79, escribe lo siguiente:
"Cada creyente ha recibido algún don, y por lo tanto el Espíritu Santo se manifiesta de este modo en la vida de ese creyente."
Ningún hijo de Dios puede decir entonces que no tiene por lo menos un don espiritual. Todo creyente a recibido de Dios capacidades espirituales sobrenaturales para servir al cuerpo de Cristo.
Ningún creyente tiene todos los dones espirituales.
La Teología Básica de Ryrie en su Pág. 422 enfatiza lo siguiente:
"Pero ningún creyente tiene todos los dones". Si así fuese, entonces la metáfora en 1º Corintios 12:12-27 no tuviera sentido. Si algún creyente poseyera todos los dones, entonces no necesitaría de otros creyentes. Él sería la mano, el pie, el ojo y el oído - el cuerpo entero, lo cual es imposible -. Los creyentes necesitan de otros creyentes simplemente porque ninguno posee todos los dones.
No existe base escritural para creer que algún cristiano, por mas dotado que este sea, puede tener todos los dones. Cada hijo de Dios a través del Bautismo del Espíritu Santo (1º Corintios 12:13) en el momento de creer en Jesucristo (Efesios 1:13-14) pasa a formar parte del cuerpo de Cristo (la iglesia). Pablo en 1º Corintios capítulo 12 aborda profundas enseñanzas acerca de la vida en este cuerpo llamado Iglesia y en el cual cada hijo de Dios es un miembro del mismo.
En 1º Corintios 12:7-10 el apóstol Pablo enfatiza la verdad de que el Espíritu Santo utiliza un criterio de diversidad en la distribución de los dones espirituales. En estos tres versículos aparece ocho veces la palabra "otro" y no es una coincidencia puesto que el escritor lo hace a propósito echando mano de una figura de dicción muy común entre los griegos llamada Anáfora. Observe a continuación:
<<... a este (o a uno en gr.) es dada... palabra de sabiduría;a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;a otro, fe por el mismo Espíritu;y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.A otro, el hacer milagros;a otro, profecía:a otro, discernimiento de espíritus;a otro, diversos géneros de lenguas;y a otro, interpretación de lenguas>>.
Sin lugar a dudas la mejor manera de explicar lo que es una Anáfora es citando textualmente la definición que de ella hace Ethelbert Bullinger en su "Diccionario de Figuras de Dicción usadas en la Biblia" pag. 188.
"Esta figura consiste en la repetición de una misma palabra al comienzo de frases sucesivas, añadiendo así peso y énfasis a las afirmaciones que en ellas se hacen."
De esta manera Pablo quería enfatizar la verdad de que ningún cristiano tiene todos los dones espirituales, puesto que esto es contrario al criterio de distribución del Espíritu Santo. Queda claro entonces que el Espíritu Santo da dones a un creyente, otros dones a otros creyentes, y así sucesivamente.
Además, el apóstol reforzará este concepto en los vs. 29-30, en donde echará mano de una figura de dicción diferente para dejar aclarado de una vez por todas el tema de que ningún hijo de Dios puede pretender tener todos los dones. Parece ser que los hermanos de Corinto estaban incurriendo insistentemente en este error, lo cual se reflejaba en su conducta de autosuficiencia, división, ostentación de los dones recibidos de Dios y carnalidad (ver 1º Corintios 1:11-13; 3:1-4; 5:1-2; 6:1-6; 11:17-22; 11:27-34). Veamos entonces lo que dice 1º Corintios 12:29-30:
"¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?".
Aquí Pablo utiliza preguntas retóricas -que según la gramática griega- exige una respuesta negativa: ¡NO! Entonces la estructura sería así:
¿Son todos apóstoles? Respuesta tácita o sobreentendida: ¡NO!¿Son todos profetas? Respuesta tácita o sobreentendida: ¡NO!¿Todos maestros? Respuesta tácita o sobreentendida: ¡NO!¿Hacen todos milagros? Respuesta tácita o sobreentendida: ¡NO!¿Tienen todos dones de santidad? Respuesta tácita o sobreentendida: ¡NO!¿Hablan todos lenguas? Respuesta tácita o sobreentendida: ¡NO!¿Interpretan todos? Respuesta tácita o sobreentendida: ¡NO!
Una buena definición de lo que es una "pregunta retórica" es la que nos da el hermano Ernesto Trenchard en su Comentario de Primera Corintios Pág. 218.
"Pablo hacía uso frecuente de preguntas retóricas con el fin de resumir y subrayar asuntos ya expuestos."Pablo ya hizo su resumen final de algo que ya expuso hasta la saciedad. Él termina diciendo a los hermanos de Corinto que nadie en la congregación puede decir que tiene todos los dones. Inclusive ningún don espiritual es dado en forma universal a todos los creyentes. Pablo preguntó retóricamente: ¿hablan todos lenguas? La respuesta es obvia: ¡No! Pensar que todavía algunos "evangélicos" proclaman a los cuatro vientos que el don de lenguas es la manifestación de haber recibido al Espíritu Santo o que es una señal de haber obtenido la "unción"de Dios. Seguramente nunca se detuvieron a estudiar 1º Corintios 12:29-30.

EL ARREPENTIMIENTO




Un juez iba a liberar a un preso de la cárcel, por lo que hizo pasar a uno por uno a una "entrevista" con él para ver quien merecía ser liberado. Al preguntar al primero por qué estaba allí este dijo:
"Estoy aquí porque me calumniaron y me acusaron injustamente"
Llamó al segundo y este contestó:"Estoy aquí porque dicen que robé, pero es mentira"
De esta forma fueron pasando todos los presos y se declaraban inocentes. Hasta que llegó el último quien dijo:"Estoy aquí porque maté un hombre. Hirió a mi familia y perdí el control y por eso lo maté. Pero hoy me doy cuenta de que lo que hice estuvo mal y estoy muy arrepentido"
El juez se levantó y dijo:Voy a liberar a este último preso.Todos se quedaron perplejos y dijeron. Pero ¿por qué lo vas liberar a él?
El juez contestó:
El castigo es para los que esconden su falta. La misericordia para los que reconocen su falta y se arrepienten

LA SALVACION

? ¿O le preocupa que pudiera, pecar, y perder su salvación? Como cristiano, usted puede estar seguro de la firmeza de su salvación. La seguridad eterna es la obra de Dios que nos garantiza este regalo; una vez que se recibe, no se puede perder. Muchas personas asocian este concepto con algunas denominaciones específicas, pero la seguridad eterna es un principio bíblico. Es una verdad que liberará a las personas de la ansiedad de saber si han sido lo suficientemente buenas para entrar en el Reino de Dios.
La seguridad eterna es algo que no siempre comprendí. Recuerdo que, siendo un adolescente, me arrodillaba junto a mi cama en las noches para confesar mis pecados. Hasta el día de hoy recuerdo lo que sentía al pensar que, de acuerdo con lo que me habían enseñado, yo no era salvo hasta que hiciera esa confesión. La iglesia en la cual crecí enseñaba que era posible perder la salvación, y yo estaba armado de versículos para defender esa posición. A lo largo de la escuela secundaria y la universidad, argumentaba que el pecado podía poner en peligro la salvación de la persona, pero en algún momento de mi vida comencé a dudar de esa posición. A medida que estudiaba la Palabra de Dios y leía algunos de esos versículos en su contexto, mi argumentación comenzó a venirse abajo. Finalmente, entendí que era imposible reconciliar mi creencia de que somos salvos sólo por la fe con mis ideas acerca de la pérdida de la salvación. Una vez que comprendí que mi seguridad eterna estaba garantizada, lo único que quería hacer era alabar al Señor y darle gracias; ya no necesitaba preocuparme por mi salvación. Igualmente, Dios puso en mi corazón la convicción de que mi salvación estaba segura para toda la eternidad desde que fui salvo, a la edad de doce años.
La seguridad eterna nos garantiza que la salvación es para siempre. Las dudas en cuanto a un lugar permanente en el cielo surgen a menudo de un malentendido de lo que enseña realmente la Biblia. Si el pecado se igualara sólo con nuestras acciones, el rescate de la perdición dependería de corregir nuestra conducta. Nos esforzaríamos por mantener una conducta aceptable para satisfacer a Dios y, en consecuencia, para preservar nuestro lugar en el cielo. Pero este esfuerzo constante por agradar a Dios no comprende el sentido de la verdadera salvación.
Nuestro problema básico en cuanto al pecado no es conducta sino de condición. Nacimos con una naturaleza pecaminosa que nos apartó de Dios. En nuestro estado natural, es normal que nos rebelemos contra Él y que tengamos una vida centrada en nosotros mismos. Somos impotentes para corregir esto; cambiaremos la conducta pero no nuestra naturaleza. Y mientras nuestra condición sea pecaminosa nos somos aceptables a un Dios santo. Afortunadamente, Él hizo provisión para nosotros enviando a Su Hijo a morir, cargando con todo el castigo por nuestros pecados, pasados, presentes y futuros. Puesto que nuestro problema de pecado es por nuestra condición, ninguna buena conducta podrá salvarnos. Cuando recibimos el regalo de Jesucristo como nuestro Salvador, Él entra en nuestras vidas y nos convierte en nuevas criaturas con una nueva naturaleza (2 Corintios 5:17). Una vez que nuestra condición es cambiada por haber recibido a Cristo, Dios nos sella para la vida eterna, sin tener en cuenta los pecados potenciales del futuro.
Jesús nos prometió seguridad eterna cuando dijo a los líderes religiosos de su tiempo: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano" (Juan 10:27, 28). Él dijo que sus ovejas no perecerán jamás. ¿Qué más hubo haber dicho para convencer a sus oyentes de que lo que Él ofrece no puede perderse? Note que no dijo: "Nadie las arrebatará de mi mano a menos que, si, o pero..."
Por el contrario, las palabras de Jesús nos recuerdan el poder de Dios: sus hijos no pueden ser arrebatados de Él porque la omnisciencia no puede ser tomada por sorpresa, ni la omnipotencia superada. Ningún astuto ataque de Satanás para tentarnos a pecar puede tener tanto éxito que sea capaz de quitarnos de la mano de Dios.
A veces, la gente dirá: "Espero seguir manteniéndome firme" cuando surge una crisis de fe. En verdad, no hay nada que usted puede hacer para mantenerse firme, ya que la mano omnipotente de un Padre amoroso le tiene en Su mano; su falta de fe en Dios es irrelevante. En otras palabras, no podemos alejarnos de Dios y perder voluntariamente nuestra salvación. Cualquier motivación para dudar o rechazar a Dios viene de Satanás. Su objetivo es lograr que la gente peque contra el Señor. Lo intenta de varias maneras: convenciendo a los creyentes que pueden por sí mismos; sugiriéndoles que la vida les será más fácil si se ven libres de la obediencia al Padre; o engañándoles haciéndonos creer que nuestra salvación peligra. La verdad es que el Enemigo no puede obligarnos a hacer nada; el rechazar a Dios es como cualquier otro pecado por el hecho de que involucra nuestra decisión. Sin embargo, ningún pecado puede separarnos de Dios después que somos salvos, porque hemos sido hechos justos por la sangre de Jesús y sellados por el Espíritu Santo por toda la eternidad.
Aceptar la idea de que los creyentes pueden perder la salvación, exigiría que fueran ciertos dos falsos conceptos: Primero, significaría que Jesús hizo una promesa de vida eterna que no pudo cumplir; y, segundo, que ser salvo y perderse otra vez demostraría que en el mundo hay un poder mayor que Dios. Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento afirman claramente que Dios es el poder preeminente del universo, totalmente capaz de darnos nuestra seguridad eterna. "[Jesús] puede salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, intercediendo por ellos" (Hebreos 7:25).
Jesús garantiza la vida eterna, y Él la asegura por medio de nuestra salvación y Su permanente intercesión, yendo al Padre a favor de cada creyente cuando uno de ellos peca. Las referencias a Cristo como intercesor se encuentran en todo el Nuevo Testamento, donde es descrito sentado a la diestra del Padre (Romanos 8:34, Hebreos 10:12, 1 Juan 2:1) Él conoce cada fracaso, cada falta y cada momento de incredulidad, pero cuando Satanás nos acusa de pecado delante de Dios, Jesús está allí mismo para manifestar nuestra justicia basada en Su sacrificio. Toda nuestra deuda por el pecado fue puesta sobre Él, y no seremos juzgados en el tribunal divino por pecados que ya han sido pagados. Hemos sido justificados, es decir, declarados inocentes. No hay un solo versículo de la Biblia que diga que la justificación es temporal. Por el contrario, Jesús hace por nosotros la misma oración que hizo por sus discípulos: "Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros... No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal" (Juan 17:11, 15).
La presencia interior del Espíritu Santo en cada creyente, es el sello de seguridad eterna del Padre celestial. En la antigüedad, un sello era importante por varias razones. Primero, confirmaba la autenticidad. Al darnos el Espíritu Santo, Dios corrobora nuestra salvación por Gracia. "En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa" (Efesios 1:13). Segundo, un sello indica propiedad; la presencia del Espíritu Santo confirma que no somos dueños de nosotros mismos (1 Corintios 6:19). Hemos renunciado a nuestros derechos en favor de la redención hecha por Cristo y de nuestro servicio a Él. Más importante aun, la autoridad de todo documento estaba simbolizada por el sello puesto sobre el mismo. Somos exhortados a no entristecer al Espíritu Santo, pero a pesar de nuestras acciones el sello está firmemente adherido, con base en la autoridad del Padre (Efesios 4:30).
¿Se da cuenta de que Dios sabía que usted fallaría y pecaría repetidamente, pero que Él le ha salvado a pesar de todo? Nadie puede condenar a los hijos de Dios, pero eso no significa que estamos libres de tentaciones. Algunas personas se quejan que la promesa de la seguridad eterna será interpretada como una licencia para pecar y para negarse a reconocer las consecuencias. Como creyente, usted no puede librarse del castigo si vive en pecado. La Biblia dice que, aunque usted será salvo, perderá su recompensa celestial (1 Corintios 3:11-15). No perderá su salvación, pero hay mucho que perder cuando se vive pecaminosamente. El preocuparse porque alguien pueda emplear mal la seguridad eterna como una excusa para pecar, demuestra un enfoque equivocado; es mucho más probable que un creyente sea motivado a obedecer a Dios y seguir sus mandamientos. Cuando más entendemos la Cruz, mayor se vuelve nuestro amor por Jesucristo.
Las obras no son la base del plan redentor de Dios; la fe sí. Puede tener la seguridad de salvación eterna si le dice al Padre celestial: "Padre, reconozco que soy un pecador. Creo que Jesucristo murió por todos mis pecados en el Calvario, y hoy pongo mi fe en Él como mi Salvador personal". Una vez que reciba a Cristo, estará seguro de Su amor por toda la eternidad; tendrá la garantía de un lugar en el paraíso que Él está preparando para los creyentes. ¡La promesa del Domingo de Pascua de Resurrección se ha cumplido!

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